martes, 21 de febrero de 2017

Relación del Haemphilus parasuis con el Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino (PRRS)


El Complejo Respiratorio porcino clínicamente se caracteriza por alteraciones respiratorias, retraso en el crecimiento, incremento del índice de conversión, anorexia, letargia, fiebre e incremento de la mortalidad en cerdos de transición y/o engorde.
Introducción
La producción de porcinos ha cambiado dramáticamente en los últimos años. Una nueva tendencia en la industria porcina, la cual incluye el destete temprano de los cerdos y un manejo específico de las piaras libres de patógenos (SPF), han contribuido a un incremento en la prevalencia y severidad de enfermedades bacterianas de tipo respiratorio, como la causada por Haemophilus parasuis (Rapp-Gabrielson y col, 2006). El H. parasuis ha emergido como un patógeno de gran importancia para la industria porcina, debido a que es un “agente colonizador temprano”, el cual bajo condiciones apropiadas (estrés, co-infecciones viral o bacteriana), contribuye de modo decisivo al incremento y gravedad de la enfermedad. En granjas de alto estatus sanitario, la enfermedad aparece de forma fulminante, con muertes súbitas que, en ocasiones, adquieren niveles preocupantes y donde un brote puede ocasionar altos índices de morbilidad y mortalidad (Pijoan y col, 1997).
Las enfermedades respiratorias tienen gran impacto en la producción porcina a nivel mundial. Estas enfermedades normalmente son resultado de interacciones multifactoriales, presencia de virus y bacterias ambientales, del estado inmunitario, manejo, etc. El patrón global de la enfermedad respiratoria actual es conocido como Complejo Respiratorio Porcino (CRP o PRDC). El CRP clínicamente se caracteriza por alteraciones respiratorias, retraso en el crecimiento, incremento del índice de conversión, anorexia, letargia, fiebre e incremento de la mortalidad en cerdos de transición y/o engorde. El efecto multifactorial viene principalmente determinado por el Virus del Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino (PRRSV), Circovirus porcino tipo 2 (PCV2), Virus de la enfermedad de Aujeszky (ADV), Virus de la influenza porcina (SIV), Coronavirus respiratorio porcino (PRCV), Mycoplasma hyopneumoniae, Actinobacillus pleuropneumoniae, Pasteurella multocida, Bordetella bronchiseptica, Streptococcus suis y Haemophilus parasuis.
Muchas granjas experimentan una elevada mortalidad asociada a infecciones por Haemophilus parasuis y con dificultades para el control. En la mayoría de estas situaciones, la respuesta convencional al tratamiento es mínima, sobre todo cuando el proceso está muy enfermedades normalmente son resultado de interacciones multifactoriales, presencia de virus y bacterias ambientales, del estado inmunitario, manejo, etc. El patrón global de la enfermedad respiratoria actual es conocido como Complejo Respiratorio Porcino (CRP o PRDC). El CRP clínicamente se caracteriza por alteraciones respiratorias, retraso en el crecimiento, incremento del índice de conversión, anorexia, letargia, fiebre e incremento de la mortalidad en cerdos de transición y/o engorde. El efecto multifactorial viene principalmente determinado por el Virus del Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino (PRRSV), Circovirus porcino tipo 2 (PCV2), Virus de la enfermedad de Aujeszky (ADV), Virus de la influenza porcina (SIV), Coronavirus respiratorio porcino (PRCV), Mycoplasma hyopneumoniae, Actinobacillus pleuropneumoniae, Pasteurella multocida, Bordetella bronchiseptica, Streptococcus suis y Haemophilus parasuis. Muchas granjas experimentan una elevada mortalidad asociada a infecciones por Haemophilus parasuis y con dificultades para el control. En la mayoría de estas situaciones, la respuesta convencional al tratamiento es mínima, sobre todo cuando el proceso está muy avanzado. Los tratamientos a base de antibióticos tienen un límite, sobre todo por la dificultad de establecer el momento exacto de la infección y alcanzar las concentraciones correctas.

Antecedentes
Haemophilus parasuis es un microorganismo emergente y considerado patogénico, por colonizar tempranamente porcinos luego de finalizar la inmunidad materna. Convirtiéndose en el principal impacto económico en la industria porcina, por los altos costos en tratamientos con antibióticos y la alta mortalidad en animales, en la etapa aguda de la enfermedad.
El H. parasuis es el agente causal de la “Enfermedad de Glässer”; el primero en reportar aislamientos de este microorganismo en Alemania en 1910 fue K. Glässer (Hjärre y Wramby, 1943; y Rapp-Gabrielson, 1999), a partir de porcinos que presentaban inflamaciones fibrinosas en las articulaciones (poliserositis fibrinosa y poliartritis) y meningitis en animales jóvenes, asociada a condiciones estresantes de manejo o traslados, con alta mortalidad (Amano y col, 1994). Una neumonía aguda causada por H. parasuis, sin la sintomatología característica de la poliserositis, también se ha reportado como síntoma indicativo de la enfermedad de Glässer. (Oliveira y col, 2004a).
La introducción de H. parasuis puede resultar en enfermedades sistémicas de alta morbilidad y mortalidad, afectando a porcinos en cualquier etapa de producción. En la neumonía, H. parasuis se asume como un invasor oportunista secundario, causante de la enfermedad en asociación con otros agentes bacterianos o víricos.
El aislamiento de H. parasuis de animales con neumonía se ha incrementado en los últimos años y se cree que está asociado con los incrementos en la prevalencia de neumonía por Mycoplasma spp., así como los patógenos virales respiratorios, como el Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino (PRRS), el virus de la Influenza, el Circovirus Porcino Tipo 2 y el Corona Virus Respiratorio Porcino (Rapp-Gabrielson, 1995).
Haemophilus parasuis, como ocurre con otros patógenos respiratorios porcinos, es un microorganismo muy lábil en las condiciones habituales de trabajo, medio ambiente y medios de cultivo.

Epidemiología
Haemophilus parasuis es un microorganismo que únicamente causa infección en porcinos. Se aísla comúnmente a partir de secreciones nasales de animales sanos, por lo que se le considera parte de la flora normal del animal. En piaras convencionales, este microorganismo es el que tiene mayor prevalencia y el que se aísla más tempranamente en hisopados nasales de porcino de una semana de edad.
Esta enfermedad suele presentarse de forma esporádica y, principalmente, en lechones entre tres semanas y cuatro meses de edad, y está asociada frecuentemente con el estrés de los animales. Este puede ser producido por el destete, los cambios en el ambiente o por las mezclas de diferentes camadas. Los lechones adquieren la bacteria tras el parto por contacto con sus madres durante los primeros días de vida. H. parasuis comienza su colonización mientras se mantiene la protección transferida por las madres a través del calostro y la leche. La transmisión de la enfermedad se realiza por contacto directo entre animales enfermos o portadores y animales susceptibles. La transmisión aerógena tiene poca importancia.

En un mismo animal podemos encontrar más de una cepa de H. parasuis y es normal encontrar 4-6 cepas diferentes en cada explotación porcina. Estas cepas pueden tener distinta capacidad patógena y antigénica, que se deberá tener en cuenta a la hora de controlar la enfermedad. Por lo tanto, se debe determinar de forma clara qué cepa está causando el brote clínico para poder controlarla, ya sea mediante el uso de la vacunación o de un tratamiento antimicrobiano específico.

Patogenia
No todas las cepas de H. parasuis tienen la misma capacidad patógena. Existen cepas colonizadoras que no poseen factores de virulencia y, por lo tanto, no son capaces de invadir y producir la enfermedad. Cuando estas cepas alcanzan el pulmón son eliminadas por los macrófagos alveolares y la infección queda controlada. En estos casos la bacteria se localiza solo en el tracto respiratorio superior, donde no causa problemas. Por otro lado, cuando una cepa virulenta alcanza el pulmón, los macrófagos no son capaces de eliminarla porque es resistente a la fagocitosis y se comienza a multiplicar en grandes cantidades. Uno de los factores que hacen que las cepas de H. parasuis sean virulentas es la producción de la cápsula. La cápsula evita que las bacterias sean captadas por los macrófagos y, además, previene la deposición del complemento del suero en la superficie bacteriana. Esta última propiedad es esencial para sobrevivir en el torrente sanguíneo y alcanzar órganos sistémicos, ya que desde el pulmón, la bacteria pasará a invadir órganos más internos y a causar una gran inflamación que se verá reflejada en las características lesiones de la enfermedad de Glässer. Además de la cápsula se han descrito otros factores de virulencia en H. parasuis, como el lipopolisacárido (LPS) u otros de naturaleza proteica. Sumado a ello, H. parasuis expresa diferentes proteínas que garantizan su supervivencia dentro del animal, incluidas las proteínas captadoras de hierro, la neuraminidasa, las porinas o los autotransportadores.
H. parasuis se transmite de forma directa por contacto, o indirectamente a través de la vía aerógena. Se ha establecido que el proceso comenzaría con la presencia, como comensal, de H. parasuis en las fosas nasales. Ocasionalmente, desde allí, podría pasar al oído y producir otitis media, aunque por otro camino, la entrada supondría, un proceso derivado de faringitis y sinusitis, primer paso para la neumonía. Un segundo estadio de penetración, con el microorganismo en sangre supondría, o bien la muerte del animal, o la colonización de serosas con producción de los cuadros típicos de meningitis y encefalitis, poliserositis (ambos casos, por lo general, terminan también en la muerte del animal), abortos y poliartritis.
El potencial patogénico de las cepas de H. parasuis en una piara, se considera también como un factor de severidad y progresión de una enfermedad de origen sistémico. Los serotipos comúnmente aislados de vías respiratorias superiores en porcinos, incluyen los serotipos poco frecuentemente aislados de sitios sistémicos (Rapp- Gabrielson, 1996). Se cree que una subpoblación de cepas de H. parasuis en el tracto respiratorio superior, tiene la capacidad de invadir sistemáticamente y producir enfermedad (Rapp-Gabrielson, 2006).
Por otro lado, se ha demostrado en estudios in vitro que H. parasuis es capaz de producir biopelículas (biofilm). La producción de biofilm comúnmente se relaciona con bacterias patogénicas y causantes de infecciones progresivas. Esta matriz de polisacárido contiene un consorcio bacteriano que facilita su adhesión a superficies sólidas y confiere resistencia a agentes antimicrobianos y fagocitosis de los macrófagos, siendo por este motivo un factor muy importante de patogénesis (Martínez y col. 2006).
En la forma aguda nos vamos a encontrar con pleuresía fibrinosa, pericarditis fibrinosa, peritonitis, meningitis purulenta (Ver FOTO 1). Puede ocurrir bronconeumonía. Inflamación en las articulaciones, siendo el líquido de las mismas turbio con deposiciones de fibrina gris-amarillentas en las cavidades articulares (especialmente carpo y tarso). Normalmente, la pericarditis fibrinosa está asociada a signos de fallo cardíaco congestivo crónico (corazón agrandado). Es posible observar el hígado y bazo agrandados. En ocasiones se observan petequias en los riñones. En la forma crónica veremos artritis crónica, pericarditis, fallo cardiaco congestivo, meningitis y obstrucciones intestinales después de adhesiones fibrinosas (Ver FOTO 2).


Interacción HPS y virus PRRS
El potencial de interacción entre el PRRSV y el HPS es evidente en granjas que sufren PRRS en el destete, y se observa una incidencia más alta de cerdos con signos clínicos y lesiones características de la infección por H. parasuis. En un experimento realizado por Solano et al. (1997) en tratar de reproducir experimentalmente la interacción in vivo entre PRRSV y HPS, se encontró que la mortalidad aumentó en cerdos infectados con ambos patógenos, y concluyen que la infección con PRRSV seguida de HPS no aumentó la severidad de la poliserositis en comparación con el grupo inoculado solamente con HPS. Un estudio reciente demostró que los cerdos colonizados con una cepa virulenta de HPS desarrollaron neumonía severa después de un reto con una cepa virulenta del PRRSV. Si la población es inmune al HPS es probable que la mortalidad no aumente drásticamente durante un brote con PRRSV.

El papel del HPS en la mortalidad en transición
HPS ha re-emergido como una de las principales causas de mortalidad en transición. Aunque no está muy clara la causa, se han realizado algunas hipótesis. El destete precoz <21 días (SEW) y co-infecciones con PRRSV son los principales factores que se asocian a la tasa de mortalidad debido a las infecciones por HPS.

HPS como agente primario en la mortalidad de transición
El papel del HPS como agente causal primario está documentado. La severidad de los signos clínicos y lesiones asociadas a infecciones de HPS depende de la edad de los lechones afectados, del estado sanitario del ganado y la virulencia de la enfermedad. Afecta principalmente a cerdos jóvenes y si aparece a la semana del destete es indicativo de deficiencia de inmunidad materna. En la mayoría de transiciones el pico de la infección se da generalmente a las 4 o 6 semanas después del destete, cuando los niveles de inmunidad maternal ya no protegen. Clínicamente se caracterizan por fiebre elevada (>41 ºC), problemas respiratorios, articulaciones hinchadas y síntomas nerviosos.


Pruebas diagnósticas
Serotipificación
Tradicionalmente, la clasificación de H. parasuis se llevaba a cabo por serotipificación. En 1992, Kielstein y Rapp-Gabrielson definieron 15 serovares basándose en antígenos somáticos estables al calor y empleando la técnica de inmunodifusión en gel (Olvera A, 2006a). Desafortunadamente, más del 41% de las cepas de campo fueron no tipificables. Por este motivo, actualmente, se conoce un total de 15 serotipos (1 al 15) (Kielstein y Rapp-Gabrielson, 1992), basándose en la técnica de inmunodifusión en gel en la que se enfrentan a antisueros específicos producidos en conejo con un antígeno termoestable y resistente a enzimas proteolíticas, originalmente descrita por Morozumi y Nicolet, (1986b) y validada posteriormente por Rafiee y Blackall, (2000a). La técnica consiste en la detección de un antígeno tipo-específico, cuya composición es un polisacárido termoestable, resistente a la proteólisis enzimática, presumiblemente de origen capsular o composición lipopolisacárida ácida (LPS), aunque en algunas cepas no se excluye una composición diferente (Morozumi y Nicolet, 1986a). El uso de SDS-PAGE e Inmunobloting con anticuerpos monoclonales ha puesto de manifiesto la heterogeneidad de los LPS (Rapp-Gabrielson, 1999).

Resultados
Durante el año 2015, el Laboratorio de Microbiología y Parasitología, de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos,recibió muestras de suero de diferentes granjas porcinas, para la detección de anticuerpos contra Haemophilus parasuis mediante el uso de la prueba diagnóstica ELISA indirecto de animales con sospecha de PRRS. Se trabajó un total de 265 muestras de las cuales el 39% (102/265) resultaron ser positivas a la prueba.
Tal como se puede apreciar en el cuadro N°1 y gráficas N°1,2, el 39% (102/265) fueron reactores positivos; el 20% (54/265) resultó sospechoso; y el 41% (109/265) fueron negativos. Se puede concluir que existe relación entre la co-infección por el virus PRRs y la bacteria H. parasuis en relación a los animales muestreados y que en ciertos meses coincidió con brotes de PRRS en Lima, aumentando los casos. HPS siempre ha existido en muchas granjas con o sin PRRSV, pero cabe la posibilidad que en aquellas que no tenían HPS se empezaron a presentar casos clínicos de HPS y así mismo en granjas que tenían HPS y entró PRRSV, incrementando los casos clínicos o estos fueron más severos con aumento de mortalidad.

Control
Cabe recalcar que el control de la infección producida por H. parasuis es difícil y poco exitoso, especialmente cuando se utilizan vacunas comerciales que contienen serotipos diferentes a los circulantes en la granja.
La vacunación es una buena alternativa de prevención y control, aunque suele dar resultados variables debido a la cantidad de serotipos que tiene el microorganismo y corto tiempo que a veces se tiene para lograr una buena respuesta inmunitaria antes de la aparición de la infección. Si la aparición de síntomas clínicos aparece en la recría o transición, se recomienda vacunar a las madres gestantes, y si la aparición de los síntomas clínicos son más tardíos como en la etapa de crecimiento o acabado, se recomienda vacunar a los lechones únicamente.
Literatura citada
  1. Amano, H., Shibata, M., Kajio, N., Morozumi, T. (1994): Patho- logic observations of pigs intranasally inoculated with serovar 1, 4 and 5 of Haemophilus parasuis using immunoperoxidase method. Journal of Veterinary Medical Science 56: 639–644.Cooper y col. 1995).
  2. Martínez E; Riera P Y Maldonado J. 2006. Haemophilus parasuis produces biofilms in vitro. Proceedings of the 19th IPVS Congress, Copenhagen, Denmark. Vol.2. pp: 257.
  3. Oliveira S, Pijoan (2004) Haemophilus parasuis: new trends on diagnosis, epidemiology and control. Vet Microbiol 99: 1-12.
  4. Oliveira S, Pijoan C. 2004a. Haemophilus parasuis: new trends on diagnosis, epidemiology and control. Veterinary Microbiology. (99):1-12.
  5. Oliveira Simone. 2007a. Haemophilus parasuis diagnostics. Diagnostic Notes. Journal of Swine Health and Production. Vol.15, (2): 99-103.
  6. Olvera A., Pina S., Macedo N., Oliveira S., Aragón V., Bensaid A., 2012. Identification of potentially virulent strains of Haemophilus parasuis using a multiplex PCR for virulence-associated autotransporters (vtaA. Vet. J. 191,213-218.
  7. Pijoan C, Oliveira S. 2002. Haemophilus parasuis: Challenges and changes. American Association of Swine Veterinarians. Center of Swine Disease Eradication, University of Minnesota.pp:251-253
  8. Rapp-Gabrielson, V.J; Oliveira, S.R; Pijoan, C. 2006. Haemophilus parasuis. In: Straw, B.E; Zimmerman, J.J; D Allaire, S; Taylor, D.J. (Eds), Disease of Swine. Blackwell publishing, Iowa. pp. 681-690
  9. Rodríguez Ferri E.F., 2003. Evaluation of survival of Actinobacillus pleuropneumoniae and Haemophilus parasuis in four liquid media and two swab specimen transport systems. Am. J. Vet. Res. 64, 1176-1180)

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